Pastoral

LA PARROQUIA: COMUNIÓN Y PARTICIPACIÓN.

La PARROQUIA, es la expresión visible e inmediata de la comunidad eclesial, que aun conservando su dimensión universal, es en cierto sentido, la misma Iglesia que vive entre las casas de sus hijos y de sus hijas, o como decía el Beato Juan XXIII, “la fuente de la aldea a la que todos acuden para calmar la sed”.

Por ello es necesario que volvamos a descubrir, a la Luz de la fe, el verdadero rostro de la parroquia; o sea, el “misterio” mismo de la Iglesia presente y operante en ella. En nuestra parroquia, aunque a veces nos falten personas y los medios necesarios, y tengamos ausencia de juventud y de niños, y que esté casi perdida en medio de un populoso barrio moderno, la parroquia no es principalmente una estructura, un territorio, un edificio: ella es “la familia de Dios, como una fraternidad animada por el Espíritu de unidad”, es “una casa de familia, fraterna y acogedora”.

Esto significa que es una comunidad idónea para vivir la fe y celebrar la Eucaristía, en la que se encuentra la raíz viva de su edificación y el vínculo sacramental de su existir con toda la Iglesia.

“Hacer de la Iglesia casa y escuela de comunión es el gran desafío que tenemos ante nosotros, si queremos ser fieles al designio de Dios y responder también a las esperanzas del mundo”. (San Juan Pablo II).

La COMUNIÓN es ante todo una mirada del corazón hacia el misterio de la Trinidad que habita en nosotros, cuya luz ha de ser reconocida también en el rostro de los hermanos que están a nuestro lado, estando más atenta y abierta a los necesitados y a los alejados.

Vivir con espíritu de Comunión es también capacidad para ver todo lo que hay de positivo en el otro, para acogerlo y valorarlo como regalo de Dios.

La PARTICIPACIÓN de todos en la vida y pastoral de la parroquia, junto con una pastoral vertebrada hará posible una Iglesia más madura y cercana a las personas. Todos somos Iglesia.Hemos de dejar nuestros protagonismos y descubrir la pedagogía de trabajar en equipo.Donde el “nosotros” predomine sobre el “yo”.

Ello requiere dedicar tiempo a la formación: Continuar con ilusión el Itinerario Diocesano de Renovación, La Formación de Catequistas. Los Cursos de Cáritas y Acción Social… Para presentar el mensaje de Jesús a los católicos más alejados, con un lenguaje más sencillo y cercano a la realidad de las personas.

Para una verdadera renovación parroquial debemos cambiar la dinámica del mantenimiento por la dinámica de la misión y la evangelización. Con el Consejo de Pastoral parroquial y la programación de las Asambleas parroquiales como cauce de participación.

La razón de ser de la Iglesia es la evangelización cuyo contenido puede formularse, en palabras de Pablo VI: “No hay evangelización verdadera, mientras no se anuncie el nombre, la doctrina, la vida, las promesas, el reino, el misterio de Jesús de Nazaret, Hijo de Dios”. (Evangelii Nuntiandi, nº 22).

La realidad social que hoy vivimos y los escenarios futuros de nuestra sociedad no nos deben impacientar, estamos viviendo un cambio de ciclo y aunque el futuro es incierto, para nosotros los cristianos “la incertidumbre también es una esperanza”.

Esto nos exige la urgente necesidad, que tenemos todos juntos de caminar hacia una Parroquia Misionera, y de Pastoral Evangelizadora.

Rafael Albert Serra
Cura Párroco